domingo, 27 de noviembre de 2011

"La mujer interior"


Zulma Reyo, pedagoga de la feminidad


"La peor enemiga de una mujer es otra mujer"

25/11/2011 - 00:00
Foto: Laura Guerrero
"La mujer interior"

Le adivino una vida intensa y movidita, un infatigable viaje hacia sí misma. Ha vivido en Brasil, India y otros dispares lugares, y se dedica desde hace años a guiar a mujeres más allá de su máscara social, hacia la esencia de lo femenino: las ayuda a expresar a su mujer interior (zulma@zulmareyo.com), hoy asfixiada por la hegemonía de valores masculinos. Lo explica en su libro La mujer interior (Luciérnaga), que atiende a la feminidad honda y genuina, que Zulma Reyo desvincula del feminismo. No sé si he acabado de entender este galimatías, pero ella me tranquiliza: mujeres y hombres somos tan distintos que quizá no podamos comunicarnos más que de un solo modo: en el amor.
Qué es la mujer interior?
La encarnación de los principios de la feminidad. Las mujeres la llevamos dentro, pero solemos amordazarla.

¿Por qué hacen eso?
Porque hemos creído que debíamos emular los valores de la masculinidad: la agresividad, la jerarquía, la competitividad... Así es la mujer exterior actual.

¿La mujer interior no es competitiva?
La mujer interior es cooperativa, solidaria. ¡Deberíamos aprender a desplegarla!

Mientras, ¿qué hace la mujer exterior?
Ser enemiga de la mujer. El peor enemigo de una mujer es otra mujer.

¿En qué sentido?
¡Ay, si pudieras leer las mentes de un grupo de mujeres reunidas! ¡Te asustarías! "Vaya peinado se ha hecho esta". "Qué horror de vestido". "Está gorda, o flaca, o fea, o demasiado maquillada, o demasiado poco...".

¿Sí?
Las mujeres ven como rivales a las demás mujeres, son celosas, competitivas, se zancadillean. ¡Valores copiados del hombre! Y esto tiene que cambiar, va a cambiar, ¡lo noto!

¿Y qué pasará entonces?
Se abrirá paso la mujer interior, la esencia femenina, su modo de percibir el mundo.

¿Cómo ve el mundo lo femenino?
Somos receptáculo, cáliz, vaso, somos hueco, un vacío: absorbemos el entorno de modo transverbal, recibimos todo, abrazamos los opuestos, lo procesamos y captamos todo. ¡Las mujeres somos brujas!

No malinterpretaré esto último.
El modo femenino de percibir el mundo es redondo. "Complicado", dirá el hombre...

¿Hombre y mujer ven el mundo de modo tan diferente?
¡Somos diferentes! Este mundo en que vivimos es sobre todo obra de lo masculino, creación masculina. Le falta feminidad.

¿Y en qué consiste lo masculino?
En hacer un mecano, en construir el puzle del mundo. En medirlo todo cuantitativamente, con dinero... Ve a la mujer como propiedad, posesión explotable, objeto sexual...

Discúlpeme, no siempre es así...
Del mismo modo digo que muchas mujeres utilizan su sexo... para conseguir cosas. La mujer no ha aceptado su vacío como un modo de estar, lo siente como carencia, e intenta llenarlo con cosas, con entregas, regalos: "¡Dime que me quieres!", reclama ella.

¿Es un error?
Sí. Una mujer sola se siente fracasada, desgraciada. "No soy nada", cree. Y son otras mujeres las más criticonas con ella. ¡Basta!

Ya: la mujer completa tiene a su maridito, sus hijos, su piso, sus cosas...
Y su hombre-felpudo, al que manipula. ¡Pobrecitos hombres! Tengo que compadecerlos: se topan con mujeres que usan el sexo para sentirse queridas. Y que, claro, nunca nunca se sentirán lo bastante queridas...

¿Por qué no?
Porque es imposible: nunca un hombre será capaz de satisfacer en una mujer esa insaciable necesidad de correspondencia.

¡Es bueno saberlo!
La mujer interior, en cambio, se sabe madre de toda la creación, mira a todos como hijos... y no necesita más.

¿Cómo restaurar a la mujer interior?
Mediante grupos de mujeres que dejen de rivalizar y practiquen el apoyo mutuo.

¿Y qué hay de la vida sexual?
Que aprenda a vivirla con conciencia, no como medio de conseguir cosas, llenar vacíos, encubrir razones ocultas, ¡o se hará daño!

Y la sexualidad del hombre, ¿qué?
El hombre crece obseso con sus genitales, hace de su genitalidad una identidad. Pobrecitos, os compadezco: ¡os exigís tanto!

Ya.
Ahora culmina un ciclo histórico masculino y se abre otro más femenino. La mujer debe entender su vacío como apertura para acogerlo todo, ¡incluido al hombre! Ella genera el espacio. Y el hombre debe honrarlo. Pero ahí el hombre debe estar atento a algo...

¿A qué?
A honrar a la mujer ¡sin reblandecerse por ello más de la cuenta! A la mujer, a la esencia femenina, le atrae el hombre resuelto, líder. ¡No nos gusta el hombre blandengue!

A ver, aclarémoslo: ¿la mujer quiere un hombre respetuoso, dominador o qué?
Un hombre masculino y sexual, pero sin que la use ni le mande. No guerra de sexos: ¡respeto a las polaridades! Que ella acoja, que él haga, y que ninguno aplaste al otro.

Ya veo: un lío.
Al hombre le cuesta concebir el vacío de la mujer. Y la mujer no debe querer ser máquina masculina. Total: que la mujer deje de manipular, que el hombre deje de explotar.

Si pudiese ser hombre, ¿cómo sería?
¡Siempre he estado encantada de ser mujer! Es que ser hombre es duro...

Yo, hombre, ¿tengo mujer interior?
No, no. Porque ni la suavidad es específicamente femenina, ni la fuerza es específicamente masculina.

¿Qué no debería decirle jamás un hombre a una mujer?
"No entiendes, no sabes qué dices, no digas tontadas, no tiene sentido".

¿Qué no debería decirle jamás una mujer a un hombre?
"Algo te pasa, cuéntame cómo te sientes".

¿Cómo pueden llegar a entenderse un hombre y una mujer?
¡Es imposible! Pero... hay que intentarlo. Puede conseguirse en el amor, cuando un hombre y una mujer se funden, son unidad.

Estrategias para llegar muy lejos en el deporte

Estrategias para llegar muy lejos en el deporte

Aunque las estrategias de motivación están de moda en el deporte, desde hace años se utilizan con éxito en las carreras de ultrafondo (desde 50 hasta 100 kilómetros corriendo) y en los triatlones. He aquí algunas de las más conocidas:

Echarse una mano imaginaria El triatleta Scott Tinley, dos veces ganador del Ironman de Hawái, cuando participaba en carreras de natación de resistencia acostumbraba a imaginarse que tenía algo acoplado a su cabeza que tiraba de él. También Frank Shorter, atleta norteamericano que ganó la maratón en los Juegos Olímpicos de Munich del año 1972, imaginaba que llevaba una cuerda alrededor de la cintura que tiraba de él continuamente o que sus piernas eran como ruedas de bicicletas para así conseguir un ritmo constante.

Fabricarse victoriasparciales Algunos deportistas que han de cubrir largas distancias, se motivan con pequeñas metas parciales que les acercan al objetivo final. “Por ejemplo, si se trata de completar 50 kilómetros corriendo, una buena táctica psicológica es subdividir la distancia total en cinco tramos de diez kilómetros y concentrarse en cada uno de ellos en cosas distintas (en el primer tramo en la técnica, en el segundo en la respiración, etcétera)”, explica Patricia Ramírez.

Visualizar mentalmentela victoria Según ha explicado en alguna ocasión Jorge Valdano, soñar sobre cómo transcurrirá el partido y prever las posibles contingencias, ayuda a estar más preparado el día de la verdad. Esa misma estrategia puede aplicarse a cualquier competición o prueba y soñar, por ejemplo, con la carrera perfecta y de qué forma se reaccionará cuando surja el cansancio, se tenga una rampa, etcétera.

Recitar un mantra A juicio de Zoraida Rodríguez y Patricia Ramírez, ambas psicólogas deportivas, suele dar bastante buen resultado prepararse una frase con la que exorcizar los malos pensamientos que inevitablemente aparecen en las pruebas que implican un gran desgaste físico y psicológico. Algunos ejemplos de frases motivadoras para momentos complicados son: “¡Un poco más!”, “¡Tira!”, “¡Voy a darlo todo!”, “¡Es mi momento!”, “¡Basta de dolor!”, “¡Yo puedo!”.

Parar de golpe el pesimismo Para evitar que el cerebro boicotee el gran esfuerzo físico que se lleva a cabo, algunos atletas norteamericanos se colocan una goma elástica en la muñeca, tiran de ella y sueltan, mientras dicen “¡basta!”. En este caso, la clave es tener tolerancia cero (por explicarlo con un argot muy de allí...) con los pensamientos negativos.

Darse premios Se trata de una táctica muy habitual. Consiste en concederse un pequeño premio después de lograr algo, por ejemplo, dejar atrás el kilómetro doce o llegar hasta el gran pino que se observa al fondo. Ese algo puede ser un pequeño mordisco a una barrita energética, un sorbo de agua o ponerse una canción especial en el MP3 con la que celebrar lo conseguido hasta ese momento.

Disociarse Más que separarse en dos mitades, esta técnica consiste en evadirse y transportar a la mente hasta un lugar distinto al que se está para que se distraiga de la tarea que la ocupa y pueda recrearse en algo placentero. Pensar en los seres queridos suele dar buen resultado.

Conectar cuerpo y mente Convencer al cuerpo de que es posible conseguir un objetivo es la estrategia más eficaz que existe. En caso contrario, el peaje suele ser elevado: según explican los psicólogos deportivos, las personas que deciden abandonar a mitad del recorrido son mucho más proclives a hacerlo en el futuro, en tanto el cerebro se acostumbra a reclamar esa posibilidad.


El arte de la motivación

El arte de la motivación

La crisis económica está popularizando algunas estrategias de motivación a las que hasta ahora recurrían triatletas y maratonianos para no desfallecer. El fundamento es el mismo: la clave para conseguir un objetivo (desde dejar de fumar, hasta encontrar trabajo) es pensar que al menos es posible

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón”, dijo Henry Ford, el inventor de las cadenas de montaje y del Ford T, un vehículo que revolucionó el mercado en 1908 y que tenía el volante a la izquierda, algo que otras compañías automovilísticas copiaron muy pronto. Sin embargo, Ford estaba convencido de que era mucho mejor confiar en uno mismo, especialmente cuando nadie lo hacía, y no digamos ya si se había nacido en una granja perdida de Dearborn (un pueblo rural al oeste de Detroit) y se había recibido una educación bastante pobre.

En la actualidad, cuando el mundo está inmerso en una de las mayores crisis económicas que se recuerdan, reforzar la autoestima y motivarse se ha convertido para muchas personas en el último clavo al que agarrarse para no caer en la desesperación. Motivarse, por ejemplo, para buscar trabajo en un país donde el número de parados no para de crecer; motivarse, para seguir trabajando con entusiasmo y espíritu positivo, con independencia de que los clientes se batan en retirada o que la administración pública sea cada vez más morosa; motivarse, en definitiva, para conseguir adelgazar, dejar de fumar, terminar una maratón o cualquier otra cosa que alegre la vida.

Tal vez por ello, el pensamiento positivo con su brazo armado, la motivación, arrasa en las listas de superventas, pero también en la política, en la biología, en el marketing y en el fútbol. Si Barack Obama pasará a la historia por su “Yes, we can”, desde la biología celular se apunta que “lo que pensamos varía nuestra biología”, por emplear las mismas palabras que utiliza Bruce Lipton, un investigador que ha alcanzado cierta notoriedad tras descubrir que los pensamientos repercuten en las células del cuerpo, por lo que modificando las creencias es posible cambiar de vida (para mejor o para peor…), tesis que este investigador nacido en Nueva Zelanda desarrolla en La biología de la creencia (editorial Palmyra).

También Joaquín Lorente, creador de marcas como Dodot, Osborne, Central Lechera Asturiana o Evax, triunfa con el libro Tú puedes (Planeta), donde explora las posibilidades del llamado neuromarketing y en el que sostiene que la solución a cualquier problema está en el interior de uno mismo. Un título (Tú puedes) que recuerda al eslogan que repetía machaconamente la Cuatro (“¡Podemos!”) antes de que se disputara la Eurocopa de fútbol que acabó ganando la selección española en el 2008.

Sin embargo, donde más jurisprudencia acumulada existe sobre el resultado de estas técnicas de motivación es en el deporte. Baste recordar que el coaching aparece formalmente en 1975 cuando Tim Gallwey escribe El juego interior del tenis, donde viene a decir que el partido más importante se disputa en la cabeza del tenista. En la entrevista que le hizo en La Vanguardia el 2002 Víctor M. Amela a sir John Whitmore, un automovilista profesional que en la década de los sesenta competía con el equipo Ford en Le Mans y que acabó asociándose con el propio Gallwey para crear Inner Game Ltd, este británico definía así el coaching: “Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito... sea en los negocios, en las relaciones personales, en el deporte, en el trabajo...”.

El caso del fútbol es paradigmático. En su día Quique Sánchez Flores puso a la plantilla del Atlético de Madrid un discurso de Al Pacino (“Estamos en el infierno, caballeros. Creedme. Podemos quedarnos aquí y que nos den una paliza, o bien podemos luchar y abrirnos paso de nuevo hacia la luz”), mientras que Luis García vendó los ojos a los jugadores del Levante UD y les pidió que saltaran de uno en uno desde un pequeño muro al vacío, de espaldas, con la confianza ciega de que el resto del equipo les iban a sujetar. Incluso Luis Aragonés recurrió a un psicovídeo el día antes de ganar la Eurocopa, basado en una canción que Sergio Ramos pinchaba en el autobús. También Vicente del Bosque ha reconocido en alguna ocasión que, en vísperas del partido contra Holanda (en el que la selección española se proclamó campeona del mundo), tenía preparado un vídeo que recogía imágenes de los forcados portugueses con el que pretendía reforzar la unidad del grupo aunque, finalmente, no hizo falta que los jugadores vieran cómo se las ingenian los mozos lusos para proteger a un compañero cuando cae al suelo y el toro se dispone a embestir (normalmente, el grupo consta de ocho hombres, uno de ellos es el forcado de cara y los otros siete son ayudas que colaboran para inmovilizar al astado). Por lo que respecta a Guardiola, para fomentar el compañerismo entre su plantilla y animar a sus futbolistas después de una mala racha de juego, proyectó un documental del rescate del alpinista Iñaki Ochoa. Asimismo, justo antes de que el FC Barcelona conquistara su tercera Copa de Europa en Roma, acortó el calentamiento y cambió la charla previa al partido por un vídeo donde se narraban las andanzas del general romano Maximus Decimus que, traicionado por el ambicioso hijo del emperador, se convierte en gladiador y llega a desafiarle en el Coliseo romano. El vídeo que puso Guardiola a los suyos recogía caras de gladiadores dispuestos a morir por su honor y las intercalaba con acciones de todos y cada uno de los jugadores.

La sempiterna pregunta es: ¿realmente funcionan estas técnicas de motivación? “Funcionan”, responde Patricia Ramírez, psicóloga del Betis Balompié y de diversos ciclistas y maratonianos de élite. “Las expectativas condicionan la forma de comportarse y esto es extrapolable a cualquier faceta de la vida diaria. Aquellos que piensan que es posible conseguir un objetivo, invierten más esfuerzo en lograrlo”, argumenta esta psicóloga, después de precisar que estas estrategias de motivación son un antídoto para que la mente no boicotee las labores más duras que se le encomiendan. De hecho, la propia Ramírez emplea asiduamente estas tácticas con los equipos con los que trabaja, al parecer con excelente resultado: con ellas, el Club Baloncesto Granada consiguió ascender a la ACB, mientras que el RCD Mallorca (el anterior equipo al que asesoró) se clasificó para la UEFA, aunque luego no pudo disputar esta competición por motivos económicos. “Recuerdo –dice– que antes de enfrentarnos al Athletic de Bilbao les puse a los jugadores del Mallorca una canción de Serrat cuya letra dice: ‘De vez en cuando la vida nos besa en la boca’. No sólo ganamos, sino que muchos jugadores reconocieron que les había ayudado mucho”.

“La motivación es la fuerza interior que predispone y arrastra hacia un objetivo. Básicamente se trata de entrenar al cerebro para que no se cuele ningún pensamiento negativo”, explica esta psicóloga que está escribiendo un libro sobre una serie de valores del deporte de alto rendimiento que se pueden aplicar a la vida diaria (a saber: disciplina, afán de superación, espíritu de sacrificio, etcétera.) Es decir, cuando alguien se enfrenta a un desafío, como puede ser completar una maratón, concluir con éxito una dieta de adelgazamiento, dejar de fumar o encontrar trabajo, la clave es que la emoción sea mayor que el esfuerzo que requiere, para sacar fuerzas de flaqueza en los momentos de máxima debilidad. Una idea que recoge el Diccionario de la Real Academia Española al definir el término motivación: “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”.

Siguiente pregunta: ¿las estrategias de motivación se diferencian del efecto placebo? Siraj Bechich, médico internista del Centro Internacional de Medicina Avanzada (CIMA), opina que son como el día y la noche, en tanto el placebo consiste en conferir poder a algo externo (“a una pócima mágica”, dice), mientras que las técnicas de motivación son todo lo contrario, “dado que el poder está en el interior de uno mismo, aunque el efecto en algún caso pueda ser similar”.

Es interesante conocer también la opinión de Siraj Bechich, en tanto que a su condición de médico une la de coach, hasta el punto de ser decano y profesor de la escuela de coaching Coachsi. “Fisiológicamente –señala Bechich–, los pacientes que están motivados obtienen un porcentaje de éxito muy superior a los que están desmotivados cuando se trata de adherirse a un plan de ejercicio físico, dejar de fumar o perder peso”. Un poco después, reflexiona en voz alta sobre por qué estas técnicas de motivación tienen tanto éxito en periodos de crisis. “En los momentos complicados, salen a relucir los dos grandes comportamientos humanos. De un lado están quienes se quedan inmovilizados en la cueva. Y de otro, los que se motivan para salir a luchar y se dicen: aquí estoy yo dispuesto a sobrevivir y a crecer delante de este reto”, ejemplifica. “La idea subyacente –concluye este experto– es que una persona es la que mejor se conoce a sí misma y la que tiene todos los recursos interiores para hallar la solución a los retos que la vida le va planteando”. Aunque no lo dice con esas mismas palabras, Juan Carlos Cubeiro está básicamente de acuerdo. Coautor, junto con Leonor Gallardo, de Liderazgo Guardiola (libro que va por la séptima edición y que ha sido traducido al portugués y al japonés), El Mundial de la Roja y Liderazgo, empresa y deporte, este profesor de Esade y de la Universidad de Deusto ha asesorado como consultor a más del 80% de las 500 mayores empresas españolas (ha leído bien). Su primera frase es lapidaria: “Cuando no te puede ayudar nadie, sólo te puedes ayudar a ti mismo”.

“Estas estrategias de motivación –prosigue– funcionan en las personas que quieren que funcionen. Por ejemplo, si Rafa Nadal se autoconvence de que no puede derrotar a Novak Djokovic, cada vez que salte a la pista tendrá un handicap muy importante. Y también al contrario: si piensa que puede vencerlo, dará un paso adelante”, explica Cubeiro desde el AVE que ha de llevarle a Valencia. Una tesis que desarrolla en profundidad el periodista John Carlin en Rafa, mi historia (Ed. Indicios) al afirmar que lo que marca la diferencia entre los 500 primeros clasificados de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) no es la velocidad o la técnica, sino la fortaleza mental con la que los tenistas afrontan los partidos.

“En la final de Copa que disputaron el Athletic de Bilbao y el Betis en 1977 –cuenta a modo de anécdota Cubeiro–, Ángel María Villar, entonces jugador de los leones, estaba convencido de que si tenía que tirar un penalti lo iba a fallar. Y así fue: lo paró Esnaola y el Betis se proclamó campeón”. Igualmente, según recogió la prensa de la época, justo antes de que comenzara la tanda decisiva, Koldo Aguirre, técnico del Bilbao, se acercó a Rafa Iriondo, entrenador del Betis en aquella final, y le dijo: “Con la suerte que tienes, seguro que la Copa es para vosotros”. Y eso fue justo lo que ocurrió…

He aquí la moraleja: para poder hay que creer y pensar que lo que se quiere conseguir (sea lo que sea) es técnicamente posible, básicamente, porque el reino de las posibilidades está en el interior de cada persona. Una vez se asume esta filosofía de vida, la cuestión “es clarificar el objetivo y pasar a la acción, poniendo el rumbo correcto, de tal modo que un primer paso lleve a un segundo”, sostiene Cubeiro. Por lo demás, el autor de Los mosqueteros de Guardiola, su próximo libro, señala que, al margen de las notables diferencias que hay entre la personalidad y el modo de hacer de José Mourinho y de Josep Guardiola, “ambos utilizan estrategias mentales muy vanguardistas, como entrenar por espacio de 90 minutos para que la preparación se corresponda con lo que ocurrirá el día de la verdad en el terreno de juego. También analizan las emociones para tratar de no caer en la euforia o en la disforia (como se llama a las emociones desagradables)”.

Así las cosas, y parafraseando a Siraj Bechich, el mundo se divide entre dos tipos de lectores. Por una parte, están las miles de personas anónimas que han sido capaces de completar una maratón o cualquier otro desafío que implique una cierta exigencia física o psicológica. Todos ellos saben que las estrategias de motivación funcionan, porque lo han experimentado en sus propias carnes. También son conscientes de que llega un momento en que se corre más con el corazón que con las piernas. De ello han extraído una lección muy valiosa para su vida diaria: muchos objetivos que en teoría parecen imposibles de alcanzar (por ejemplo, completar un triatlón, dejar de fumar o conquistar al hombre o a la mujer amados), en la práctica pueden conseguirse si la persona en cuestión pone todo de su parte, e incluso un poco más.

El segundo grupo de lectores encuadra a los escépticos y pesimistas. Su mayor problema, en realidad, no tiene que ver con el deporte, sino con guiarse excesivamente por el cerebro y caer en la inactividad cada vez que la situación no acompaña, cuando el único camino posible para salir adelante es recobrar la confianza en uno mismo y pensar que el primer paso para que algo sea posible es llegar a proponérselo de verdad…

Antonio Ortí -La Vanguardia

jueves, 6 de octubre de 2011

Los 6 Principios para no Prosperar

Los 6 Principios para no Prosperar


   Los siguientes principios los leí hace un tiempo y ahora parecen muy adecuada en los tiempos que estamos, observa a tu alrededor como habla  la gente y sobre todo pon atención en tu forma de hablar y de actuar, verás que es muy revelador, donde nosotros mismos formamos parte del problema y no parte de la solución, no quiero ignorar la coyuntura de nuestro tiempo en el que hay mucha gente que no lo está pasando bien y que no es fácil, por eso encuentro aún más necesaria la actitud adulta de tomar responsabilidad en nuestra vida, no dejarnos arrastrar por la adversidad y no derivar nuestras responsabilidad, si lo se "decirlo es fácil y hacerlo es más difícil" pero también se, que la actitud marca la diferencia , que lo posible surge de intentar lo imposible y que tanto si lo crees o no, tendrás razón.

 Estas son aquellas famosas 6 normas para no prosperar que se difundieron tanto, hace unos años:
1. Espere sentado su oportunidad.
2. Comente su mala suerte con los demás.
3. No se esfuerce por mejorar su preparación.
4. Lamente que los tiempos están muy difíciles.
5. Empéñese en que sin recomendaciones no se consigue nada.
6. Confíe y espere a que vengan tiempos mejores.

De esta manera nos volvemos personas pasivas, que siempre estamos como esperando que pase algo exterior que nos fuerce a cambiar, o que alguien se haga cargo de nosotros y nos empuje a decidirsnos a afrontar y resolver nuestros problemas.
Nuestro principal problema somos nosotros mismos: no tenemos una actitud ante la vida que nos lleve a usar nuestros recursos y nuestra iniciativa.
Me gustaría para terminar con una frase de William James.

A mejorar nuestra vida sólo hay que seguir tres pasos:
1) Comenzar inmediatamente
2) Pensar en grande
3) Actuar, sin más excusas

F.O.R







martes, 6 de septiembre de 2011

Entrevista a Imma Sanchís

Si no es para la esperanza, no vale la pena escribir”

Ima Sanchís, periodista de La Vanguardia e impulsora del proyecto de La Contra, ha publicado también tres cuentos y un par de libros, uno de los cuales se titula El don de arder, y  tiene como protagonistas a un grupo de cincuenta y nueve valientes mujeres.
Su escritorio está abarrotado de libros, es una trabajadora incansable.  Lleva a cabo la gran tarea de dar a conocer las vivencias de personas que con su forma de vida están cambiando el mundo. Ella dice que haciendo su trabajo se siente como un artesano: “como diría García Márquez, camino a lomos de burro, voy despacito”. A mí me parece que no hay otro modo de hacer las cosas bien. Su trato amable fuera de lo habitual, y su visión del mundo la hacen aparecer ante mis ojos como una más del grupo de  mujeres sobre las que ha escrito.   

¿Cómo y cuando se dio cuenta de que quería ser periodista?
Me gustan los oficios, que son los de a base de estar, aprender.  Y escogí uno que me permitía jugar a ser muchas cosas.  Yo viajaba y hacía reportajes, vivía continuamente diferentes aventuras que me parecían todas ellas fantásticas. Este trabajo, lo compaginaba con un cargo importante de secretaria en la revista Elle. Al cabo de los años y a raíz de una crisis personal y también laboral, me di cuenta de que mi objetivo vital no era el de dirigir una revista femenina, y así es como puse toda mi energía  y capacidad en lo que yo sabía que me hacía sentir bien, salir a la calle y escribir reportajes de los que yo estaba acostumbrada a hacer, con tiempo, entusiasmo, dirección y sentido.

¿Cómo nació el proyecto de la Contra?
Llegó después de moverme y viajar mucho hacia fuera. Decidí que quería hacerlo hacia dentro del ser humano.  Leyendo muchas entrevistas observé que la gran mayoría de ellas podían reducirse a la mitad, dejando exclusivamente lo que me interesaba a mí como lector, a saber, cómo las personas organizan su vida práctica y cotidiana entorno a sus ideales, cómo resuelven sus inquietudes; y así nació la Contra, de preguntar lo que creo que es común a todos.

En las entrevistas de la Contra, no se retrata la cara miserable y desesperanzadora de la sociedad, sino el esfuerzo de auto superación de las personas.
Este es parte de uno de mis lemas, si no es para la esperanza, no vale la pena escribir.

¿Por qué decide hacer un libro en el que sólo aparezcan mujeres?
Decidí seleccionar entrevistas a mujeres que había hecho con anterioridad, y así me fui dando cuenta de que había una valentía y unos atributos propios femeninos, un modo de hacer, de sentir y de transmitir el saber que implicaban una manera diferente de enfocar el mundo.  Empecé a entender el por qué y de allí surgió todo un pensamiento y una estructura entorno a la mujer del siglo XX.

¿Y por qué lo tituló El don de arder?
Este libro está formado por mujeres de los cinco continentes, pero en la mayoría de ellos, por lo general, las mujeres no tienen la capacidad ni la posibilidad de decir lo que piensan o de hacer lo que quieren. Y entonces, estas mujeres que se sienten acorraladas, se ven obligadas a inventar nuevas formas de actuar y de comunicarse. El don de arder, hace referencia a la habilidad de quemar tus naves y salir victorioso de ello en la medida de lo posible. Estas mujeres, tan espectaculares y sorprendentes representan eso, la capacidad de usar ese don que todos llevamos dentro para hacer de tu vida algo que merezca la pena.

Una suerte de creatividad interna que puede ayudarnos a vencer obstáculos…
Sí. Hay casos muy claros de eso, como el de un ama de casa israelita muy valiente. Ella tuvo un hijo y se esforzó en educarlo para que fuera una buena persona. Un buen día, al cumplir los dieciocho años su hijo fue llamado para alistarse en el ejército y luchar contra los palestinos. Ella se dio cuenta de que regresaría a casa convertido en un criminal de guerra, y de que eso sería algo con lo que él tendría que vivir el resto de sus días. Y así es como fue de vecina en vecina contando su historia y constató que el suyo no era un sentimiento exclusivo,  sino que era más bien general, y entonces decidió ir a preguntarles su opinión a las mujeres palestinas. De este modo nació un poderosísimo movimiento de mujeres que no querían que sus hijos fuesen a la guerra. Se hacen llamar las “mujeres de negro”.

En su libro hay historias verdaderamente sorprendentes, como la de una chica que se encaramó a una secuoya gigante en protesta por la tala desproporcionada de bosques…
Sí, hace falta valor para subirse a un árbol y pasar allí dos años viviendo a la intemperie con temperaturas extremas, sufriendo las tormentas del Niño y la Niña, la fractura de ambos pies y para colmo, que intenten asesinarte…

Es común a todas las mujeres entrevistadas en su libro, el haber vivido situaciones que las han llevado a un límite. Y parece que, el superar esas situaciones, las ha convertido en seres mucho más compasivos y humanos.
En su lucha han encontrado otros valores, se les ha abierto la mente y el corazón. Aquí nos pasamos el día protegiéndonos de los demás y de lo demás. Cuando vives situaciones muy extremas, eso ya no tiene sentido. Te entregas a la vida y a la muerte, y acabas desarrollando sensibilidades que no conoces. Estas experiencias cuando son de largo recorrido, cambian la visión que uno tiene de sí mismo, del mundo, de la vida y de los demás.

Y como lectores, nosotros esperamos empaparnos de ese algo que habita en el interior de esas mujeres y que las hace capaces de sobreponerse al miedo de enfrentarse a las circunstancias más adversas…
Yo creo que en general las mujeres son bastante valientes. Tal vez porque han vivido menos volcadas al mundo social; sus reglas pertenecen más al mundo de lo privado, de lo emocional. Eso les ha dado una fuerza especial.

Y una capacidad de unirse y de comunicar…
Sí. Muchas son grandes comunicadoras. Me ha pasado con numerosas mujeres que he entrevistado el que, al escucharlas contar su historia, hemos acabado llorando todo el equipo con ellas. Tienen la capacidad de explicar sin reprimirse todo lo que han vivido,  a menudo, reconociendo sin vergüenza,  los errores que han cometido, o las ayudas que han necesitado. Es una forma de transmisión que te atrapa.

¿Es que las mujeres son seres más compasivos y amorosos que los hombres?
Hay una cierta educación emocional que el hombre no ha tenido y la mujer sí. Además, tal vez porque las mujeres tenemos la gran suerte de tener hijos podemos acercarnos de una manera más directa al amor incondicional e irracional, que forma también parte de la espiritualidad. Pero de todos modos, hoy en día hay hombres que demuestran tener  una gran sensibilidad y una actitud de  comprensión amorosa excepcionales. Si existe una distancia entre hombres y mujeres, tal vez se deba a los roles marcados que nos ha infundido un modelo de sociedad patriarcal, somos prisioneros de una jaula que hemos creado nosotros mismos, ya que tanto hombres como mujeres hemos transmitido a  nuestros hijos  los valores sexistas del patriarcado.

Pero ahora estos roles están cambiando…
Afortunadamente. La lucha por el reconocimiento le ha dado a la mujer una serie de valores que ahora están floreciendo. Pero también por eso, las mujeres del tercer mundo que van teniendo la posibilidad de depender de sí mismas, se están enfrentando a un problema similar al que se enfrentan, todavía hoy, algunas mujeres del primer mundo. El problema  de “la maté porque era mía”, ya que antes las mujeres eran propiedad de los hombres. Pero ahora, al hombre se le está retirando ese poder.

¿Puede ser que esa clase de hombres que viven con esta idea de dominación tengan un cierto temor a esta nueva mujer, tan valiente e independiente?
Exacto.    
                                                   
¿Y ve usted preparadas a las nuevas generaciones para afrontar todos estos retos?
Yo creo que vivimos en un mundo de ruido constante y eso es muy malo para el ser humano, para lo vivo en general. Nos lo dan todo pensado. El mundo se ha transformado en una especie de compra-venta de todo, en un centro comercial. Los niños crecen con la idea de una vida hecha de momentos publicitarios. Eso crea mucha confusión porque ya no sabes lo que en realidad necesitas. Vivimos totalmente alienados entre tanta información. Yo creo que la gente joven va a tener que hacer un gran esfuerzo para darse cuenta de esto y recuperar ese espacio para pensar. Creo que es necesario hacer silencio. 

No se nos educa para ser autónomos, sino para obedecer.
Yo tengo una hija pequeña y una vez me dijo: “mamá, no pases que el semáforo está rojo”, y yo le contesté que más importante que si está rojo o verde, es ver si existe el peligro de que te atropelle un coche.  Lo primero es observar y, lo segundo, decidir, y eso es lo que en este mundo no sucede.

Lo que no pasa por el filtro de la experiencia…
Hoy en día vivimos en un mundo de la hiperinformación, en el que te sientes presionado a tener una opinión formada de todo, y es común juzgar a terceras personas sin conocerlas o valorar situaciones que no hemos vivido. Las decisiones tienen que pasar por el estómago y la cabeza para darte cuenta de lo que haces. Así empiezas a ser libre.

¿Qué proyectos ocupan ahora su mente?
Ahora tengo un elenco de gente bastante amplio sobre el que me gustaría reflexionar y ponerme a escribir. Son gente de todo tipo, la mayoría gente normal excepcionales por su coraje personal. Gente que podrías ser tú y cuyas inquietudes son las tuyas. Quiero seguir indagando y sacar experiencias por ahí, porque hay mucho que contar. 

Entrevista y aportación al blog de Susana Molero

jueves, 1 de septiembre de 2011

La Resistencia al Cambio

La Resistencia al Cambio


 La pregunta es-porque nos cuesta tanto cambiar?, Si nos paramos a mirar alrededor y a nosotros mismos, veremos que nos aferramos a lo conocido, a lo seguro, a lo establecido, a personas, a una programación mental (las relaciones, el yo soy así, porque todo el mundo lo hace así, un trabajo), hablo de las situaciones de la vida que nos conlleva sufrimiento y malestar, pero que no lo dejamos, nos resistimos a cambiarlo aunque entendemos que sería mejor y más beneficioso, sin embargo seguimos con la misma situación y lo prolongamos en el tiempo, como en  la fábula del perro y el clavo:
Había un  perro que estaba tumbado encima de un clavo oxidado, este clavo era tan grande que sobresalía un trozo fuera con lo cual quedaba a la vista, un  perro que paso por su lado, le preguntó: cómo es que  estando tumbado encima de un clavo no se movía a otro lugar?,  este le respondió -porque todavia no me molesta lo suficiente.
Este sería uno de los componente para decidir cambiar, la cuestión es que se ha de producir el suficiente malestar para crear la necesidad de cambiar, pero hay situaciones que todavía no hay suficiente con la cantidad de malestar, imaginad una situación más extrema, como una mujer maltratada, muchas veces a pesar de la dureza que son maltratadas continúan al lado del maltratador, mirado desde fuera no se entiende,-como puede seguir aguantando los malos tratos?, durante una conferencia a mujeres maltratadas, el conferenciante les hizo esta misma pregunta, una vez terminada la conferencia que acababa de dar, y le sorprendió la respuesta que recibió a la pregunta, él  pensaba que serían cosas como la dependencia financiera del maltratador o la situación social que las rodeaba, la respuesta más común era que aunque la situación era mala, esta es una situación conocida, es como el dicho castellano "más vale malo conocido que bueno por conocer ", sin querer simplificar un problema tan grave en la que intervienen más variantes y que es más complejo, sólo para ilustrar que a pesar de haber una situación grave hay otro componente intrínseco del cambio, la que todo cambio implica renuncias, el ejemplo expuesto anteriormente, sería el no querer renunciar a la situación conocida por miedo a la incertidumbre; es de esta manera es porque posponemos las decisiones en el pasar la vida, te propongo que pienses en algo que te resistas a cambiar y hazte estas preguntas:
-que es, a lo que no quiero renunciar? 
-Cuáles serán las consecuencias de no renunciar?,
En esta vida lo queramos o no, todo tiene su peaje y su precio, es por eso que nos cuesta tanto decidir, y tanto si decidimos o no hacerlo, siempre conlleva un precio a pagar.

Una pequeña reflexión del cambio.

                          
Nadie puede cambiarte


                          
A nadie puedes cambiar

                          
Nadie sabe cómo debes cambiar

                          
La única manera de saber cómo cambiar es mediante la acción.

 
Y para terminar un pequeño fragmento del libro vivir sin miedos de Sergio Fernández.


"El papel lo soporta todo. La teoría, también. Pero la acción es más exquisita. No sabrá si ha acertado o no hasta que lo ponga en funcionamiento "

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Respons-Abilidad

Respons-Abilidad
   Días pasados, vi cómo surgió el movimiento "Indignados", había una pancarta en la que me llamó la atención "no hay suficiente con indignarse",  también la actitud que tomaba la gente, de responsabilidad personal y se respiraba vitalidad, quiero aprovechar este ejemplo para hacer un símil de cómo nos posicionamos ante la vida, podemos ver que al final hay un grupo de gente que toma la iniciativa y pasa a la acción, son gente que han dejado de responder reactivamente, dejando ya de indignarse, de quejarse, etc., y sí, respondiendo de manera proactiva, tomando iniciativa y partido, sobre un tema que les afecta en particular y que nos afecta a toda la sociedad en general; estas dos actitudes, en cuanto nos enfrentamos a los problemas son las dos maneras diferentes de afrontar o posicionar delante de ellos, que fracuentemente es la posición que adoptamos ante la vida y lo que nos deparando, hay personas que ante los problemas se centran en el área de la influencia, es decir, se centra en todo lo que pueden hacer directamente o indirectamente y otras personas se centran en el área de preocupación es decir, se quedan instaladas en la preocupación, o en la queja, o en las excusas, etc., pero no toman iniciativa o acción hacia la resolución problema, para profundizar un poco más me gustaría mostrar cual es el significado de responsabilidad:
    Responsabilidad es la habilidad en dar respuesta, ante un estímulo, problema o situación, hay dos maneras de responder, - interna y externa-, la diferencia es donde ponemos el "poder personal" (que lo podríamos definir como la capacidad de autorregulación, atención y compromiso con uno mismo, a la hora de afrontar la vida o lo que nos va pasando durante esta):


   En la respuesta interna, sería una respuesta libre y consciente, daríamos una respuesta escogida tomando acción para cambiar aquello que nos afecta o los obstáculos que va deparando la vida, con el autoconocimiento podremos funcionar más de esta manera. El poder personal lo ponemos dentro nuestro.
  En la respuesta externa, sería una respuesta reactiva, una respuesta automática fruto de una programación interna (ego + creencias + foco de atención), esta sería una manera inconsciente, no darse cuenta de que se está funcionando con una programación y unos automatismos, aquí el poder personal lo ponemos fuera nuestro, no queremos asumir la historia de nuestra vida, nuestras decisiones ni nuestras reacciones.

   El trabajo del coach es ayudar a las personas y acompañarlas en el proceso de crear o aumentar la conciencia propia, para asumir todas estas responsabilidades y poder responder de una manera mas adecuada o funcional, adquiriendo potencial interno y autonomía, el coaching sirve para eso, para ser más tú y menos quien creías que eras.


  Estamos con la era de lo rápido de lo inmediato (la comida rápida, moda rápida, satisfacción inmediata, etc.), Cuando tenemos un problema queremos una solución rápida, que nos evite el sufrimiento o el dolor,  puede ser una píldora o alguien que se haga cargo de nuestro problema y que nos lo resuelva , derivan su  responsabilidad fuera , con lo cual  nos hemos olvidado de la importancia de los procesos, como en la cocina de siempre, que lleva su tiempo, su elaboración y que fruto de ello se obtiene un alimento nutritivo, la pregunta sería-que hacemos de nuestras experiencias? -Como las cocinamos?, de manera nutritiva o tóxica?

 Y para terminar, una pequeña reflexión, donde hay excusas no hay éxito y viceversa, sólo recordar que la palabra éxito significa literalmente salida (cada persona luego le da una representación y significación a esta palabra).


  Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir. 
 Jose Saramago
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